comprensión simpática de los perseguidos destierro por gay destierro por latino destierro por artista destierro por inmigrante destierro por persona de color destierro por árabe destierro por coger sin amar destierro por hablar con acento destierro por plumas destierro por sin papeles destierro por no traducirme bien destierro por desobediencia de género destierro por pedir ayuda destierro por recibirla destierro por usar el culo destierro por no volver al barrio destierro por jugar con muñecas destierro por sudar y tener pelos destierro por caminar distinto destierro por quedarme callado destierro por querer huir destierro por verme en el espejo destierro por tener sangre mezclada destierro por coger con miedo destierro por tener un cuerpo que no excita
el ébano grisáceo combina con el pálido rojizo. inspiración sonora: boys will be bugs Cuando el sol empieza a pegar de izquierda a derecha directo en la fronda, corro hasta la parte más baja de la colina y me recuesto en la linde de un árbol. El tronco del abeto es particularmente cómodo para mi espalda. En él me dejo derramar. Llevo un libro - simbólico - pues siempre me quedo absorto por mi alrededor. A lo lejos veo dos niños, muy diferentes entre sí. Uno de ellos tiene la piel roja y sudada, puedo sentir su temperatura incluso desde el otro lado de la cerca. Tiene manchas de verde pasto en las rodillas entremezclados con sangre y costras de piel seca intentando cicatrizar. Sus codos están cubiertos de barro seco pero él ni se mosquea. Se mueve mucho el niño, juega con palos, rocas e insectos. Ni se percató que yo estoy aquí. Se emociona el niño, llora y grita. Es apasionado y salta sin parar. Corre y canta. Canta fuerte. En un idioma inventa...
Por Oruro, y de Oruro para toda América del sur. Para mi abuelo y mi mamá. Que entre máscaras grotescas y poco didácticas, viajaban y desfilaban por las calles norteñas rozando el sur Boliviano. Tumulto de colores y pieles yana molleja, con los codos blancos raspados y ásperos, al ritmo de las quenas y sikus recorrían y se hacían presentes. ¡Orgullo nacional! Enfrentando el bien y el mal hasta sanar de alegría, Dionisio estaría orgulloso (tos, tos) Yo no es que me sienta parte, a veces soy un poco chinchi para las cosas festivas. Pero es que se me viene a la mente el aliento golpeando con la máscara endiablada de mi mamá (de la que iba en un futuro a serlo, claro.) Música, risas, un par de chupacos dando vueltas, y la frecuencia energética vibrando al ritmo. Por supuesto, Sí, Dionisio es el alma de la diablada de Oruro. Dionisio del altiplano, Dionisio chato y oscuro. Me voy en tren, me voy en tren (suena la campana de la estación mas cercana) Diablos y diablas me pers...
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