nariz y algodón.

 Recuerdo la sensación del óxido en mi boca. Una gota húmeda, densa, bordeando mi nariz. Casi como un pacto, una unión, que hoy se quiebra con la misma gota. 

Esta vez bordea mi pantalla, y yo la veo de lejos.

No puedo limpiarla. 

Y me siento ajeno.



Todavía busco volver a sentir ese regusto a óxido.


Comentarios

Entradas populares de este blog

25 entierros.

cosas que pienso mientras me hago el dormido.

el ébano grisáceo combina con el pálido rojizo.