tempo, cadencia, capricho.
Me encantó la forma en que me apretaba el cuello y los omóplatos.
Riéndome de lo feliz que me hacía el té.
¿De qué sirve el mapa si el final ya está trazado?
¿De qué sirve divisar tierra si el barco ya está parado?
¿De qué sirve la llave si la puerta está abierta?
Y me sentía tan deseable que a cambio lo deseaba todavía más.
Su cuerpo conocía al mío mejor de lo que mi cuerpo se conocía a sí mismo.
Coser y cantar.
Tomar otra taza de café y pensar en él.
Me peiné, aunque estaba impaciente porque él me revolviese el pelo de la frente con la mano.
Me daban ganas de gritar.
Lo que rechazo no es la muerte, sino la extinción.
Este paisaje me hace feliz, quizá porque siento que es más triste que yo.
Encuentra a alguien.
Primero yo
Segundo yo
Tercero
Cuarto
Quinto.
Esas vidas no son más que zanjas excavadas siempre a niveles más profundos de lo que pensábamos.
Me gustaría besarte la voz.
Como si me hubieses arrancado de mí mismo.
Pequeños accidentes que acaban convirtiéndose en milagros.
¿A cuántas capas de profundidad están quienes creíamos conocer solo porque los queríamos?
Los hombres son horribles.
Te mueres y nada habla de ti, y antes de que te percates, nadie pregunta, nadie cuenta, nadie sabe siquiera o quiere saber. Te has extinguido, no has vivido nunca, nunca has amado. El tiempo no proyecta sombras y la memoria no tira cenizas.
Encuéntrame.
Yo me he ido, pero, por favor, encuéntrame, toca para mí.
La vida no es tan original al fin y al cabo ¿sabes? Tiene formas misteriosas de recordarnos que, incluso sin un Dios, hay un destello de brillantez retrospectiva en la forma en que el destino juega sus cartas.
Todas las vidas están condenadas a quedarse sin terminar.
Vivir significa morir atragantado de arrepentimiento.
Le temps d'apprendre a vivre il est déja trop tard. Cuando aprendemos a vivir, ya es demasiado tarde.
Sé que hay una persona para ti, y no creo ser yo.
Su estilo, definitivamente, era Tom's of Maine.
Me gustaba nuestro lugar acostumbrado.
A mí me encantan las películas que terminan de pronto con una canción ¿y a ti?
Nadie ha terminado en la bancarrota por tomar prestado el placer del otro. Nos vamos a la bancarrota cuando no deseamos a nadie.
Piano sombrío.
Casi nunca nos reímos.
Bach.
Qué bonita música solías tocar para mí.
El placer, la risa loca.
Oigo un piano atravesando el océano y los mares y los años.
Seguimos siendo los mismos, no nos hemos separado.
Hacen falta dos de ellos para hacer un yo, encuéntrame Oliver, encuéntrame.
Lo único que existe eres tú
No pienso más que en ti
¿Estás pensando en mí esta noche? ¿Te has despertado?
No responde.
Demasiado prosecco.
Me gustaron sus omóplatos.
Encontrar cráteres enormes y vacíos por todas partes que se remontaban a aquel amor hundido y dañado del que les había hablado antes aquella noche.
Me recuerda que todavía puedo estar enamorado.
La música.
La música es la vida no vivida.
¿Existen en realidad la vida verdadera y la vida equivocada?
Los artistas solo conocen las preguntas.
Quiero que nos mire.
Me encantaba pensar en el sudor de él y ella mezclados con el mío.
Sus tendones.
Porque mi vida se detuvo allí. Porque en realidad nunca me fui. Porque lo que queda de mí aquí ha sido como la cola cortada de una lagartija agitándose y dando latigazos, mientras que el cuerpo ha quedado atrás, al otro lado del Atlántico, en aquella maravillosa casa junto al mar. Llevo lejos demasiado tiempo.
¿Me vas a dejar? Creo que sí.
El pasado, el futuro, qué mascaras son.
Todo era una máscara y la vida misma era una distracción.
Encuéntrame. Te encontraré Oliver.
Sabes que siempre te esperaré levantado, aunque llegues a las cuatro de la madrugada. Todos estos años te he esperado levantado, ¿crees que no voy a esperar levantado unas cuantas horas más? Esperar levantado es lo que he hecho toda nuestra vida, esperar levantado me permite estar aquí recordando la música de Bach sonando a mi lado del mundo y dejar que mi pensamiento te busque, porque lo único que quiero es pensar en ti, y a veces no sé quién es el que está pensando, si tú o yo.
Para-morirse.
Tú y yo, tu cuerpo y el mío.
Quedarme dormido entre sus brazos, escucharlo respirar, reconocer el aroma de su aliento.
Como un acorde final que resuelve una melodía inacabada.
El tiempo es siempre el precio que pagamos por la vida no vivida.
No debería haberme duchado después del sexo de aquella mañana, quería todos sus rastros sobre mí.
La parte inferior de los brazos estaba muy blanca y veteada de venas como el mármol.
Saborear la vida de artista que anhelaba.
Sabía que si ninguno de los dos buscaba al otro era solo porque nunca nos habíamos separado.
Comentarios
Publicar un comentario