A veces cuando me acuesto y cierro los ojos, pero todavía no puedo dormirme, empiezo a crear escenarios y explorarlos con la mente de formas muy verosímiles. Últimamente, me encuentro fuera de la Casa Batlló, con una cámara colgada alrededor del cuello, unas bermudas y medias de caña alta. Al lado mío está Alma admirando la arquitectura. Vivimos juntos en un piso pequeño pero cómodo y estético. Blanco y minimalista. Nuestra rutina es un poco ajustada. Tomamos clases, trabajamos y el tiempo libre lo usamos para hacer alguna producción artística, ir al teatro o a algún museo. Los días de verano solo vamos a la playa. A la mañana, siempre suena mi alarma primero, pero ella se despierta antes que yo. Como vivimos solos, ponemos música mientras desayunamos. Cada uno en su escritorio terminando tareas. Clases y trabajo nos consumen casi todo el día, pero nos explotan de serotonina. A la noche casi siempre hacemos cenas temáticas, yo cocino Lunes Miércoles y Viernes. Cuando queremo...